martes, 24 de septiembre de 2013

Espíritu 23, un espacio para fomentar el coworking

Actualmente, una gran parte de los emprendimientos que tienen lugar en nuestra sociedad tienen su origen en el coworking o lo que es lo mismo "cotrabajo". Es esta una nueva tendencia destinada a profesionales independientes, emprendedores y pymes, de diferentes sectores, que comparten un mismo espacio de trabajo, tanto físico como virtual, para desarrollar sus proyectos profesionales de manera independiente, a la vez que fomentan proyectos conjuntos.

El coworking fomenta las relaciones estables entre profesionales de diferentes sectores que pueden desembocar en relaciones cliente-proveedor. En ocasiones, es frecuente que se genere un sentimiento de pertenencia a una comunidad, más allá de las vinculaciones efectivas, entre los trabajadores que frecuentan los espacios de coworking. Este tipo de lugares están destinados, principalmente, a profesionales de Internet, diseñadores, programadores, escritores, periodistas, etc, donde pueden hacer uso, generalmente, de un escritorio individual, acceso a internet u otros servicios.

En este ámbito desarrolla su trabajo mi siguiente protagonista Laura, historiadora del arte y  una de las fundadoras de Espíritu 23, un movimiento de ciudadanos que quieren generar algo más que beneficios económicos con sus actividades, reuniendo a personas que quieran hacer pequeños cambios positivos a través de pequeñas o grandes acciones relacionadas con su trabajo.


Para saber un poquito más de la actividad que desempeña Espíritu 23 dentro de la filosofía del emprendimiento me desplazo hasta su sede, en un día en el que el asfalto se derrite bajo mis pies por los efectos de un sol que este verano no da tregua. Para adentrarme hasta el lugar en el que se ubica este espacio de "coworking", subo paseando a paso ligero por la Gran Vía madrileña. En mi caminar, bajo un sol de justicia y cargada con mi cámara fotográfica, observo el ir y venir de personas con un ritmo intranquilo, inquieto, casi exaltado. Examino las diferentes nacionalidades que se dan cita en nuestra ciudad para disfrutar de unos días de asueto en un "Madrid" que nunca descansa, mezclándose con jóvenes estudiantes que aprovechan sus últimos días de vacaciones para reunirse con amigos, "ejecutivos"que ataviados de trajes oscuros y escondidos tras unas oscuras gafas de sol transportan incómodos maletines o personas mayores que frenan continuamente sus pasos a la espera de encontrar una "primicia" que les saque de su rutina.

Me introduzco en la calle Fuencarral y a ambos lados del paseo voy dejando locales que ofrecen al viandante un amplio abanico de posibilidades. Me asombro ante el cambio que ha experimentado el distrito de Malasaña,  que obsequia al transeúnte con un barrio lleno de energía y fuerza.

Poco a poco voy acercándome a mi destino. Delante de mí se encuentra el número 23 de la calle Espíritu Santo, una amplio porche me introduce hasta el interior del local dónde se encuentra Laura, las persona con la que me he citado para conocer mejor la labor de Espíritu 23, una asociación sin ánimo de lucro. Para adentrarme en el "espíritu", mi protagonista me hace partícipe de origen del proyecto, "la idea la pusimos en marcha hace un año cuatro socios, con perfiles profesionales muy diferentes, en un intento por crear un espacio donde personas que son autónomas, freelances, emprendedores o que pertenecen a empresas pequeñas no disponen de financiación suficiente para tener un local en el que desarrollar su actividad y, a la vez, quieren compartir y mantenerse relacionados con otras personas y no aislados en sus casas. Así ponemos a su disposición un espacio, mediante el alquiler del mismo,  y compartimos gastos como pueden ser internet, limpieza de las instalaciones o la cocina".
Foto: Ana Camarero

Laura subraya la importancia de este lugar de encuentro que como indica "facilita que se creen sinergias entre las personas que están trabajando, de manera que si aparece un concurso de un ministerio o un proyecto para una determinada empresa las personas interesadas en concursar en él, porque su perfil de adecua para optar a él, consiguen unirse creando de esta manera una especie de cooperativa".

Laura recalca que "según algunos estudios, los espacios de coworking son una inversión, porque te facilita estar en relación con otros profesionales favoreciendo la colaboración entre ellos". Remarca que "Espíritu 23 busca la colaboración entre las personas en una sociedad como la actual en la que la competitividad, el abrirse camino a codazos para conseguir sacar adelante los proyectos personales, es lo habitual. En estos proyectos de coworker destaca la movilidad de los profesionales, el perfil del trabajador nómada". "En mi opinión - indica Laura- los profesionales que hacen uso de estas instalaciones es variado y heterogéneo lo que facilita el enriquecimiento de las personas y la posibilidad de iniciar colaboraciones".

Para poder sacar adelante esta asociación, los fundadores de la misma no consiguieron financiación de ningún tipo por parte de ninguna administración, ni  pública, ni privada. "La puesta en marcha de este proyecto se ha conseguido con nuestro esfuerzo económico, siendo precavidos a la hora de gastar y para ello hemos realizado una importante labor de reciclaje, aprovechando mobiliario de oficinas que se cerraban, reutilizando enseres de otros locales, etc".

Las instalaciones que conforman el local están compartimentadas en dos salas. Una de ellas de 170 m2 con hasta 32 puestos de trabajo fijos de distintas características, puestos de media jornada, semanales, de un día… con mobiliario, acceso a Internet, impresora y scanner compartidos, y una sala de reuniones con reserva previa. Y dos salas multiuso de 40 m2 para ensayos de artes escénicas, clases de esas mismas artes o actividades como yoga o expresión corporal. También para eventos y actividades relacionados con iniciativas sociales, empresariales, medioambientales, culturales… Además, tendremos  zona de exposiciones abierta a todo tipo de expresiones artísticas. Además, hay una cocina y un hall donde compartir momentos e ideas.

Laura indica que son continuos los talleres que se realizan en las instalaciones de Espíritu 23, "actividades de emprendimiento, de motivación, de coach, enseñamos a la gente cómo hacer una presentación, como presentar un producto o un servicio. Trabajamos con precios muy populares, pero intentando que las personas que imparten los talleres sean profesionales cualificados, con una trayectoria y una experiencia reconocidas".

La protagonista de este post se muestra pesimista a la hora de valorar el emprendimiento en nuestro país, indica que "la filosofía del emprendimiento debe incorporarse a edades tempranas y en España la educación es gregaria, no se fomenta las habilidades y talentos individuales de cada niño. Poco a poco, parece que estamos tomando conciencia de que la educación es un pilar fundamental para poder desarrollar perfiles de emprendedores que puedan pelear un proyecto y tener seguridad en si mismo, fomentando la inteligencia emocional".























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