miércoles, 31 de julio de 2013

Emprendedores o Empresarios, una figura necesaria para el fomento del empleo

Recientemente leí en un tuit que “la palabra emprendedor está prostituida, precisamente por los que nunca han emprendido”, esta afirmación me hizo reflexionar sobre la necesidad de aclarar el origen de ambas palabras y su evolución posterior. Según la definición que la Real Academia de la Lengua (RAE) ofrece del término Emprendedor en su diccionario, estaríamos hablando de un adjetivo cuyo significado es: Que emprende con resolución acciones dificultosas o azarosas.

Es cierto que, actualmente, se está utilizando el término "emprendedor" de manera tan abusiva que, posiblemente, estemos desvirtuando un concepto que se generó y desarrolló con la necesidad de suplantar a la acepción "empresario", término que siempre ha tenido bastante mala prensa en nuestra sociedad como arquetipo de la división de las clases sociales. 



Si nos retrotraemos al origen de ambos vocablos observaremos que los significados de ambas, aunque puedan parecer similares, no lo son en absoluto.


El origen de la palabra Empresario se remonta a los tiempos del rey babilonio Hammurabi y viene recogido en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua (DRAE). El significado de empresario proviene del italiano impresa, el que inicia o se dispone a hacer algo. De este mismo origen es la palabra inglesa impresario. En cuanto a la primera acepción de empresa, según la DRAE, es la de una acción ardua y dificultosa que valerosamente se comienza. Con la palabra empresa se comprende también, según el mismo diccionario, un intento o designio de hacer algo, en especial cuando en él intervienen varias personas. Desde un punto de vista comercial, “la entidad integrada por el capital y trabajo, como factores de la producción, y dedicada a actividades industriales, mercantiles o de prestación de servicios generalmente con fines lucrativos”. Empresarios según la misma fuente hace alusión al propietario o directivo de una empresa que por concesión o por contrata ejecuta una obra o explota un servicio público, así como un patrono o persona que contrata y dirige obreros.

Por el contrario, el verbo emprender describe el inicio de una obra, un negocio, un empeño, especialmente cuando ésta entraña dificultad o peligro. El verbo entreprendre incluye sentidos de comenzar o intentar.  La palabra emprendedor deriva de la voz francesa «entrepreneur» que aparece a principios del siglo XVI siendo utilizada inicialmente para referirse a aquellos aventureros que viajaban al Nuevo Mundo en búsqueda de oportunidades de vida sin saber con certeza que esperar, o también a los hombres relacionados con las expediciones militares.



A principios del siglo XVIII, los franceses extendieron el significado del término a otros aventureros como los constructores de puentes, caminos y los arquitectos. En sentido económico fue definido por primera vez por un escritor francés, Richard Cantillón en 1755 como el proceso de enfrentar la incertidumbre. Así se fue utilizando el término para identificar a quien comenzaba una empresa y fue ligado más que nada a empresarios innovadores.

Fue a principios del siglo XX, cuando se empezó a reconocer en la economía el rol de la figura del emprendedor y del riesgo. Joseph Schumpeter reconoció al emprendedor como centro del sistema económico. "La ganancia proviene del cambio", escribió, "y el cambio es producido por el empresario innovador". Para Schumpeter la innovación era la razón de ser del entrepreneur. 

Por lo general esa oportunidad de negocio se traduce en la creación de un producto o servicio que se estima que podrá ser comercializado a un precio superior a su coste de producción, obteniendo así un beneficio mayor para la adquisición de mejoras administrativas, muchas veces logrando mejorar y hacer más eficiente la red comercial, anulando las turbulencias y creando nueva riqueza.

Al no existir la seguridad de que se produzca la venta de la cantidad del producto necesaria al precio necesario para cubrir los costes de producción incurridos más el beneficio empresarial, el emprendedor asume un riesgo. Para facilitar la organización y gestión de los recursos necesarios para la producción del bien o la provisión del servicio generalmente se crea una empresa.

Una vez analizados los diferentes orígenes de ambas palabras, hay que dejar de estigmatizar el vocablo "empresario" y desnudarlo del antiguo ideario para entender que la figura, se denomine como cada uno de nosotros queramos, es el capital humano que de verdad arriesga en  la puesta en marcha de proyectos y en el fortalecimiento de una cultura emprendedora que no penalice el fracaso. Un reto que ya es una realidad en países otros países como Estados Unidos o países del norte de Europa. 

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