viernes, 21 de diciembre de 2012

Un negocio dirigido a cubrir las necesidades de los celíacos

En mi ascenso a la superficie desde las entrañas del subterráneo madrileño, en la estación de Plaza Castilla, me encuentro con un cielo límpido y brillante, invadido por un sol que se refleja en las altivas Torres Kio de la capital. Conforme aparezco en las pavimentadas calles del intercambiador, observo un gran cartel, desplegado a lo largo del antiguo depósito de agua del Centro de Exposiciones Arte Canal, dependiente del Canal de Isabel II, con la imagen de María Callas que cubre el antiguo depósito del agua.

Muy cerca de allí, en la calle Mateo Inurría, 11  se encuentran las instalaciones en las que desarrolla su actividad mi siguiente "emprendedora", Gabriela Marchesotti, propietaria y fundadora de Singlutentacines, quién como madre de una niña celíaca, creó esta empresa apremiada por la necesidad de encontrar una solución nutricional para este grupo de personas que poseen una intolerancia a la ingesta de una proteina vegetal, la gliadina, que tienen algunos cereales.

Gabriela es una persona abierta, extrovertida, que utiliza un lenguaje exquisito y fluido y que, después de veinte años dedicada al sector de la alimentación en España, con una Master en Bromatología y Control de Calidad de Alimentos, decidió investigar para mejorar la calidad de vida de las personas que sufren esta anomalía. Así surgió Singlutentaciones, una empresa joven que asocia la repostería de diseño a los productos aptos para dietas sin gluten.




Son productos que sorprenden al consumirlos, redondos de sabor y con una agradable textura, apoyados en la calidad de las materias primas certificadas sin gluten y elaborándolos según normas y procedimientos de calidad en un obrador exclusivo para alimentos de estas características.


Gabriela me cuenta que el proyecto de negocio está asociado a una necesidad vital. "Se trata de una idea personal que coge fuerza cuando diagnosticaron a mi hija pequeña que era celíaca. Cuando te dan un diagnóstico de esta clase empiezas a interiorizar que los hábitos nutricionales que hasta entonces teníamos, debían cambiar. Y empiezas a buscar, y te encuentras con que el mercado no se encuentra preparado para cubrir la necesidades de las personas que padecen esta anomalía. En casa, transformamos lo que era un inconveniente e intentamos normalizarlo en nuestro día a día". Para ello Gabriela, conocedora del sector de la alimentación en España por su formación, decidió empezar a investigar que mezclas podían hacerse para conseguir un producto que tuviera un buen sabor y un aspecto atractivo para su consumo.

De esta manera, decidió empezar a trabajar aplicando las mismas normas y siendo tan rigurosa como el trabajo que realizaba en una gran multinacional. Después de años de esfuerzo, esta experta en alimentación, observó que las harinas sin gluten, de diferentes fabricantes, no se comportaban de igual manera una vez manipuladas. Al final, su tesón dio con la harina ideal, el Mix. Un preparado estándar, que según su descubridora, es apto para todas las personas con intolerancia al gluten.



Una vez conseguido el producto, Gabriela empezó a hacer realidad su proyecto de negocio haciendo de la repostería sin gluten el eje sobre el cual iniciar el camino del emprendimiento. Para ello, inició el proyecto, encontrando en la zona en la que se asienta el negocio, el lugar idóneo para instalarse, su ubicación cerca del intercambiador de Plaza Castilla, permitía la accesibilidad de los futuros clientes a su tienda.

Gabriela me comenta los trámites que tuvo que realizar para llevar a cabo su plan,"la parte dedicada a la formación teórica que facilita la Administración me pareció muy completa e interesante. Las dificultades empezaron cuando inicié la fase de petición de licencias, la excesiva burocratización de las administraciones ocasiona verdaderos quebraderos de cabeza para quienes lo sufrimos. Se presentaban dificultades continuamente y entiendo que haya gente que tire la toalla y no consiga sus objetivos".



En su travesía del desierto, Gabriela no puede esbozar una sonrisa cuando recuerda lo que supuso para su avance en las gestiones, encontrar "la ventanilla única empresarial", un lugar en el que se pretende universalizar la labor de asesoramiento para la creación de empresas y apoyo a emprendedores que presta la red de Ventanillas Únicas Empresariales (VUE) de las Cámaras de Comercio españolas. A través de ellas se ofrece un servicio de asesoramiento online abierto y gratuito, que aspira a mantener un alto nivel de calidad, eficacia y rapidez en la gestión de las consultas recibidas. Me comenta que para ella supuso "aligerar   los trámites en una sola visita".

Apoya el emprendimiento personal como forma de mejora personal y profesional. "Ya hemos atravesado otras crisis. Hay que tomarlo con optimismo, hay que ver las cosas de otra manera porque las circunstancias varían. No hay que temer emprender, porque si crees en el proyecto y tienes entusiasmo, seguro que se consigue".

Los emprendedores necesitan de la Administración muestras que confirmen que verdaderamente está ahí para ayudarles y facilitarles el camino. No necesariamente con ayudas económicas, totalmente impensables en este momento de coyuntura económica, sino facilitándoles los trámites, reduciendo los impuestos, acercándose a las Pymes verdaderamente, no de manera teórica.




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